La FER, el reciclaje de neumáticos y su toxicidad

Trasladamos el comunicado de la “Federación Española de la Recuperación y el Reciclaje” (FER) respecto a las noticias recibidas desde Holanda y la repercusión, demasiado pequeña por cierto, en el Estado español. El comunicado lo podéis encontrar aquí.

En nombre de Piratas Verdes queremos expresar nuestra gran sorpresa ante que Federación empresarial aparentemente solvente cómo es la FER, critique el hecho que la Asociación Nacional de Fútbol en Holanda, la KNVB, haya intentado averiguar si el césped artificial puede hacer daño a los jugadores, principalmente a los juveniles. De hecho la KNVB no ha dictaminado nada sino que ha pedido en el gobierno de su país que estudie los posibles perjuicios en la salud, mientras unos cuántos equipos han decidido, de manera voluntaria e individual, suspender todos los partidos hasta que no se aclare la situación. No sabemos qué autoridad se arroga la FER para criticar esta medida absolutamente soberana, todavía más cuando como garantía de la inocuidad del granulado NFU (neumáticos fuera de uso), muestra unos estudios que provocan más incertidumbre que seguridad.
Aún así, todavía nos provoca más sorpresa que la FER muestre su disgusto por la iniciativa del gobierno holandés de pedir una investigación urgente al Rijksinstituut voor Volksgezondheid en Milieu (Instituto Nacional por la Salud y el Entorno (RIVM)), una de las instituciones más preparadas del mundo de la salud, la alimentación y el deporte, que muchos gobiernos europeos tienen como referencia para pedir consejo.

La FER pone como garantía un estudio encargado, se supone que por ella misma, al Instituto de Biomecánica de Valencia, un centro dependiente de la Universitat Politècnica de València (UPV), dedicado al estudio del comportamiento del cuerpo humano con los productos y entornos que utilizan las personas. Que como vemos no tiene nada que ver con la salud y parece que el objetivo sea saber si se puede correr y dar puntapiés a una pelota, sin hacerse más daño del habitual en estos casos. Pero este Instituto, a pesar de estar sobradamente preparado, trasladó el estudio a Applus, una empresa propiedad de un fondo de inversión y de capital riesgo, que su principal actuación es gestionar la mayoría de las estaciones de ITV, y certificar la resistencia y calidad de materiales, es decir nada que ver con su posible toxicidad.
El granulado del cual hablamos está hecho con azufre, óxido de zinc, antioxidantes, hidrocarburos aromáticos policíclicos y metales pesados, incluso plomo. Sin embargo, según la HACER y el estudio de Applus (la HACER ya no denomina a la UPV), este granulado no es explosivo ni inflamable; no es tóxico, ni de manera oral ni por contacto, y tampoco es cancerígeno; no provoca mutaciones, ni es susceptible de emitir gases tóxicos, además tampoco es dañino para el medio ambiente.
Si fuéramos crédulos tendríamos que reconocer que Applus y la HACER han hecho el hallazgo del siglo, descubriendo que todos estos productos, que por si sólo ya son altamente tóxicos, cancerígenos e inflamables, un golpe mezclados se convierten en inocuos para todo el mundo. Un descubrimiento que de seguro tendría que ser publicado por todas las revistas científicas dedicadas al reciclaje y a la medicina.

Pirates Verds, haciendo eco del estudio hecho por María Llompart, investigadora y profesora titular del departamento de Química Analítica Nutrición y Bromatología a la Universidad de Santiago de Compostela, y por Lucia Sanchez-Prado, J. Pablo Lamas, Carmen Garcia-Jares, Enrique Roca y Thierry Dagnac, y publicado por Chemosphere, y de diferentes trabajos hechos en todo el mundo: pdf_1, pdf_2, pdf_3, todos ellos publicados en El Correo del Sol, por si acaso, ruegan a todos los jugadores y jugadoras, y a los padres, que eviten este tipo de césped artificial y los parques infantiles recubiertos con este material, al menos hasta que el gobierno holandés no se pronuncie.

Y qué enseñanza podemos sacar de todo esto?
Pues que si ahora mismo nos rigiéramos por la propuesta del Tratado de libre Comercio, es decir la Asociación Transatlántica por el Comercio y la Inversión o TTIP, nuestros jóvenes tendrían que jugar a este tipo de campo de deporte sin poder quejarse, y Holanda no podría prohibir su uso, además de ser castigada con una fuerte sanción. La opinión de Applus, una multinacional dedicada a gestionar ITVs y certificar resistencias de materiales, tendría más peso que la del Instituto por la Salud y el Entorno de Holanda, que de seguro acabaría cerrando. Nuestros jóvenes, por decreto del TTIP y aunque ustedes no se lo puedan creer, podrían ingerir el granulado fabricado con azufre, óxido de zinc, antioxidantes, hidrocarburos aromáticos policíclicos y plomo (Lo dice Applus). Y ustedes, padres de las criaturas, no podrían quejarse frente ningún ente público, excepto a un organismo creado por la misma Applus y las empresas de capital riesgo propietarias, previo pago de una cifra millonaria.