El Glifosato, entre verdades y mentiras

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Hace unos días y después de leer el artículo de J.M Mulet en Naukas, nos enteramos que los ciudadanos de Monte Maíz, en la provincia de Córdoba en Argentina, padecen entre tres y cinco veces más cáncer y malformaciones que en el resto de Argentina. Tras informarnos a través de algunas páginas de la misma población y periódicos de la comarca, vemos que el Glifosato podría ser, casi con total seguridad, el agente causante del alto índice de tumores y malformaciones en fetos, sea en solitario o en combinación con pesticidas. Los estudios realizados por un grupo de investigadores se anticiparon solo unos días al dictamen de la OMS, que declaraba al Glifosato como probable agente cancerígeno.
Curiosamente el Glifosato es uno de los herbicidas más inocuos del mercado, ya que desaparece antes de recolectar el maíz o la soja, lo que nos deja una duda, que un blog del mismo Monte Maíz disipa. Como viene siendo habitual, el culpable no es el perro sino el dueño. El Glifosato rociado a una distancia prudencial y con el viento a favor no es dañino, pero por lo visto en Monte Maíz el Glifosato se almacenaba sin ningún control en el interior de la población, y se rociaba a pocos metros de las edificaciones, incluso con avioneta. Dicho esto nos preguntamos si en España sucede lo mismo. Sabemos que en el centro de algunas poblaciones rurales, incluso ciudades, podemos encontrar granerías y almacenes de productos químicos. Yo mismo he entrado en una de las primeras y he podido comprar un potente y peligroso plaguicida.
Pero este artículo no va dirigido sobre los efectos cancerígenos del herbicida sino del que hace a las abejas recolectoras.

El Doctor en Ciencias Biológicas Walter Farina, investigador independiente del CONICET, y la licenciada en biología Lucila Herbert, consiguieron vincular el desconcierto de las abejas que recolectan néctar de plantas, con el herbicida Glifosato.
Les enlazo el artículo de la Universidad de Buenos Aires.
También la carta que 60 organizaciones, tanto sindicales como ecologistas, envían a la ministra de agricultura y al ministro de sanidad. Una de las cosas que más llama la atención es la cantidad de organizaciones de apicultores que la firman.

Ahora bien, una de las quejas más recurrentes es por ser cancerígeno, cuando curiosamente es el que menos, con diferencia si lo comparamos con los herbicidas que se utilizan en las plantaciones ecológicas, como el SPINOSAD, permitido en los cultivos ecológicos y mucho más dañino para las abejas. Dicho esto nos hemos de preguntar si tras esta campaña contra el Glifosato se esconde algo. Recordemos que Monsanto ha perdido su patente, de modo que actualmente es uno de los herbicidas más asequibles y que cualquier laboratorio puede fabricar.