Cambio Climático y CO2 (segunda parte)

En este nuevo capítulo nos preguntamos cómo hemos llegado a esta situación, si los países más desarrollados, es decir los que más recursos consumen, han ido disminuyendo las emisiones de gases invernadero.
Es cierto que con la globalización económica, la irrupción de los países emergentes ha aumentado considerablemente el consumo, sin embargo, todavía hoy es el primer mundo quien consume más de las tres cuartas partes de los productos industriales que se producen.
¿Cómo es posible entonces?
La globalización ha trasladado la producción a los países emergentes, y durante el proceso industrial se consume mucha energía, muchísima más que si se produjera en los países consumidores, ya que en esos el control y la normativa es mucho más exigente. Además, la caída de precios que representa el hecho de producirlos en lugares donde la mano de obra es mucho más barata y la normativa casi inexistente, ha hecho que se produzca y se consuma mucho más. A eso le hemos de añadir la energía que se necesita para el transporte de este producto desde el mundo productivo al consumidor. De hecho la producción y el consumo de energía fósil ha ido en aumento año tras año.
En este gráfico podremos observar los principales flujos de emisión de CO2. El gráfico nos muestra a China como exportador neto de CO2, mientras que los EEUU, aunque sea un gran productor, importa gran cantidad de él en forma de productos fabricados fuera de su territorio. Por desgracia este gráfico no contempla la ingente cantidad que producen India, Pakistán, Tailandia, Indonesia, Filipinas, Brasil, y una larga lista de países productores de bienes, que nosotros, felices habitantes del primer mundo, consumimos alegremente mientras nos preocupamos de las emisiones de nuestros coches y de nuestras calefacciones.

Según Climate Analysis Indicators Tool (CAIT 2.0) diez países producen cerca del 70% del los gases efecto invernadero, tratando a la UE como país, ya que los países que la conforman han cedido su soberanía al respecto. Si queremos limitar a 2 grados Celsius la subida de la temperatura global para este siglo, esos países deberían reducir drásticamente e inmediatamente la emisión de esos gases, cosa muy improbable ya que tienden a aumentar.

(LUCF hace referencia a les emisiones derivadas del cambio de uso de la tierra y de la silvicultura.)

Sin embargo, no podemos olvidar que el problema del calentamiento es global, principalmente de los Estados, pero también de las personas. Y si lo estudiamos desde esta perspectiva, la situación cambia radicalmente. ¿Qué legitimidad tiene un canadiense, que seguramente es una de las personas aparentemente más concienciadas del mundo con respecto al medio ambiente, en exigir a la población de la China o de la India, más ahorro energético o que emita menos gases invernadero?
En el siguiente gráfico podemos ver las emisiones de gases efecto invernadero por habitante y Estado. En él podemos ver la gran diferencia entre Canadá y los EEUU, con respecto a la UE y Japón, sociedades todas ellas de parecido poder adquisitivo.

De buenas a primeras nos podría sorprender la media tan parecida de países como Japón, un país completamente industrializado y muy consumista, y con un elevado poder adquisitivo de todos sus habitantes, con el resto de países que le van detrás. En Europa, sin ir más lejos, las diferencias en calidad de vida, poder adquisitivo e industrialización, son brutales. La mayor parte de la población china todavía es rural y en muchos casos ni siquiera dispone de electricidad. En México las diferencias sociales son tan abrumadoras que no permite ninguna comparación con el resto de países.

Uno de los parámetros que muestran la eficiencia industrial o incluso la relación entre producción y consumo, es la comparativa entre PIB y emisiones, aunque actualmente muchos estudiosos de la economía estemos abandonando el PIB como medida fiable, todavía más en un caso como este tal como podremos observar en las siguientes líneas.
Este modelo de medición debería servir para mostrar el grado de eficiencia de las distintas sociedades productivas, o dicho de otra manera la descarbonización de su economía, principalmente la que genera energía.
La media mundial de CO2 en relación al PIB es de 372 toneladas de gases de efecto invernadero por cada millón de dólares de PIB. Siete países están por debajo de ella, mientras tres la superan. La explicación puede estar en su manera de generar energía, en el transporte, la calefacción de sus espacios cerrados, o en el caso de China porque consume mucho menos de lo que produce, de modo que en su caso esta parte de PIB no existe.
Con respecto a Brasil e Indonesia podrían tener su explicación en la desforestación, al convertir selva en tierra de cultivo, aumentando significativamente el valor de la tierra y, por tanto, el PIB.

Cambio Climático y CO2 (primera parte)

Hace 59 años el científico de la universidad de California San Diego, Charles David Keeling empezó a medir de manera regular la concentración de CO2 en la atmósfera. Desde entonces se ha seguido haciendo ininterrumpidamente, creando con ello una curva, llamada en su honor Curva de Keeling, que todos los científicos utilizan.
Como pueden observar en el gráfico, en 1958 se llegó al pico de 318 ppm, que ya se preveía muy elevada, mientras que en el mes de mayo de este año 2017 hemos llagado a las 410 ppm. La barrera de las 400 se sobrepasó en mayo del 2013, una cantidad que para muchos podía convertir el cambio climático en irreversible. Ante todo es bueno saber que estas mediciones se realizan en el observatorio de Mauna Loa, de Hawai, con un entorno de aire limpio.

Por qué mostramos este gráfico?
Simplemente para explicar que el cambio climático, al menos en lo que respecta al aumento del CO2 en la atmósfera, prácticamente es irreversible.

Hace unos años se empezó a perforar el hielo en Groenlandia, conservándolo en largos cilindros para su posterior estudio. Hasta el pasado año se consiguió estudiar el clima y sobre todo el CO2 en la atmósfera de los últimos 800.000 años. En el siguiente gráfico podremos apreciar el nivel de CO2 de los últimos 300 años, es decir desde 1.700. Veremos como el aumento de CO2 va en relación al período industrial de nuestra sociedad, empezando con un aumento muy suave, imperceptible si lo comparamos con el actual, a principios de 1.800, que se va afianzando hasta mediados del siglo XIX, cuando a partir de entonces empieza una suave y permanente subida hasta mediados del siglo pasado, que ya sube de manera vertiginosa e imparable

Todos los gráficos de este artículo han sido extraídos del Instituto de Oceanografía de la Universidad San Diego https://scripps.ucsd.edu/programs/keelingcurve/

Este año en curso la universidad de Princeton ha conseguido perforar hasta tres kilómetros de hielo, y podremos estudiar el CO2 y el clima hasta dos millones setecientos mil años.
El siguiente gráfico muestra lo descubierto hasta ahora, es decir los últimos 800.000 años, en valores de un milenio. En él podremos observar cómo el CO2 de la atmósfera oscila entre los 180 o 190 ppm en los períodos glaciales de nuestro planeta, a los 260 o 270 de los períodos cálidos. En él también podemos apreciar en la última depresión del gráfico, la última glaciación de hace 20.000 años. Este gráfico muestra sin lugar a dudas que estamos viviendo en un período templado, pero con unos índices de CO2 en la atmósfera nunca vividos en nuestro planeta, al menos en los últimos 800.000 años, que a todas luces nos están llevando al colapso.

Y este otro de los últimos 450.000 años muestra la correlación entre temperatura y la concentración de CO2 en la atmósfera.