Cómo recuperar nuestros pueblos

Cuando nos desplazamos en coche por nuestras carreteras, nos acongoja ver cientos de pequeñas poblaciones abandonadas o, en el mejor de los casos, semiabandonadas, a veces rodeadas por grandes extensiones de cultivos, pero otras por páramos desiertos o cubiertos de pobre matorral y de algunos árboles desperdigados. A las poblaciones más afortunadas se puede acceder mediante un pequeño desvío, a menudo de tierra y mal señalizado. Si visitamos, por ejemplo, la que parece ser una gran iglesia de la época plateresca o una ermita, nos sorprende el silencio de sus calles, las verjas y puertas cerradas, incluso el gran portón de la misma iglesia, con los goznes oxidados y cerrado por un candado, y si salimos del automóvil nos extraña no encontrar un alma. Sabemos, eso si, que el pueblo no está absolutamente abandonado, al menos todavía. Las cortinas de algunas casas, el humo de sus chimeneas y el ladrido de algún perro, nervioso por haber notado la llegada del forastero, lo delata.

El abandono de nuestros pueblos posiblemente tiene mucho que ver con la mecanización del campo, junto el vitalismo en aumento de las capitales de comarca o de las poblaciones que por su peculiaridad geográfica se han convertido en nudos de comunicación. Y también el actual sistema de economía agrícola, que promueve el monocultivo y la cría intensiva de ganado, en cambio de una agricultura de mosaico, mucho más adaptada al medio ambiente y a la biodiversidad del país.
El mundo agrícola no es ajeno a las nuevas tecnologías y a la robotización, y seguramente parte de las ayudas para su recuperación vayan destinadas a ello, pera hacer más productivos la tierra y el trabajo del agricultor. Debido a eso, la recuperación de la agricultura de mosaico solo facilitará en parte la recuperación humana de nuestros pueblos, y sin ella será muy difícil que nuevas generaciones de agricultores y de ganaderos se asienten en ellos.

Hemos de encontrar nuevas manera de revivir nuestros pequeños pueblos. Y nos preguntamos hasta qué punto se podría facilitar que los pensionistas sin ninguna dependencia habitasen esos pueblos, al menos los que todavía no han sido abandonados por completo.
Las casas y el terreno son baratos, la rehabilitación de las mismas no representaría un gran esfuerzo económico, y serviría para reducir el desempleo en la construcción. La calidad de vida de nuestros pensionistas aumentaría gracias a facilitarles las condiciones necesarias para mantener huertos y corrales, que podrían ser comunitarios. Debido el tamaño de las casas, podrían disponer de habitaciones de invitados, amuebladas y rehabilitadas por ellos mismos o por sus hijos y nietos, para sus visitas.
Prácticamente todos los gobiernos europeos buscan el modo de prolongar nuestra vida laboral, unos hablan de mantenerla hasta 67 años, mientras que otros ya proponen que llegue a los 70, y todos coinciden en que el sistema de bienestar con respecto a las pensiones no es sostenible. Dejando de lado esta más que dudosa afirmación, provocada en cualquier caso por un sistema económico y productivo que promueve y defiende a la gran empresa, que es la que menos beneficio real aporta a la sociedad, tanto social como económicamente, no hay duda que en general nuestros pensionistas no solo gozan de buena salud sino también que su esperanza de vida ha aumentado considerablemente.
Y tampoco podemos aceptar de buenas a primeras la ridícula excusa del aumento de dependientes, ya que si por un lado ha aumentado el número de nuestros pensionistas, también ha disminuido, quizá aún más, el número de niños y adolescentes, es decir los dependientes en su primera etapa de vida y en período de aprendizaje, que no hay que ser muy listos para ver que consumen más recursos que nuestros pensionistas.
Nos encontramos, pues, con un aumento de personas no productivas en la última fase de su vida, que actualmente está entre los veinticinco y los treinta años, seguramente más si nos atenemos a los avances en la sanidad, junto a una disminución de las productivas en general, y de las improductivas en la primera fase de su vida; pero también con una revolución tecnológica y globalizadora que ha reducido radicalmente las horas de trabajo y aumentado la producción.
Es decir, que en un escenario en el que cada día será más difícil encontrar trabajo y que este necesitará mucha preparación tecnológica y de movilidad, alargar la vida laboral como pretenden nuestros gobiernos, cuanto menos es una estupidez. Pero también lo es pretender que nuestros jóvenes vuelvan a esos pequeños pueblos medio deshabitados, en los que poco futuro laboral van a encontrar y, aún menos, un salario digno que pueda satisfacer la demanda de una nueva familia.

La capacidad de trabajo de nuestros pensionistas es muy importante, bastante más de lo que podemos imaginar, y bien gestionada y dirigida por ellos mismos podría servir para revitalizar esas pequeñas poblaciones y su entorno, generar un nuevo modelo de riqueza mucho más amable para la sociedad en general y respetuosa con el medio ambiente. A cambio de un aumento de la pensión, nuestros pensionistas podrían regentar y mantener granjas temáticas, y parques botánicos con las especies propias del territorio, tanto para nuestros escolares como para una sociedad urbana, cada día más alejada del medio rural. Regentar también pequeñas casas rurales, talleres de artesanía, etc. Empresas y trabajos que no generan el suficiente beneficio para mantener una familia, pero que son indispensables para la supervivencia de esos pueblos y del equilibrio medioambiental de su entorno, y para generar o recuperar unas fuentes de riqueza que por pequeñas que parezcan, el ahorro que puede representar a la sociedad puede ser muy importante.

Y tampoco podemos olvidar que gracias a la regeneración de las pequeñas poblaciones se crearían nuevas fuentes de negocio y de trabajo, primero en servicios y más adelante se montarían pequeñas industrias a su alrededor para explotar los bienes naturales recuperados, con la posibilidad de crear una nueva fuente de turismo rural más sano y diversificado que el actual, con nuevas reservas naturales que servirían para descongestionar las pocas que hoy tenemos, y centros de estudios de la naturaleza y para la recuperación de las especies autóctonas.

Comunicado de Pirates Verds sobre el Pantano de Riudecanyes

Fuente Vikipedia

Desde Piratas Verdes, habiendo seguido la polémica suscitada en esos últimos meses en torno al Pantano de Riudecanyes, y la discusión sobre la prevalencia de derechos entre la ciudad de Reus, los agricultores de la zona y los grupos ecologistas, planteamos el presente documento para fijar y hacer pública nuestra posición al respecto.

1) Entendemos los puntos de vista, tanto de los agricultores (derecho al agua en cuanto a la necesidad para su actividad económica), como de la ciudad de Reus (derecho al agua basada en la propiedad del Pantano de Riudecanyes, de la que es accionista, amparándose en la prioridad del uso de boca frente a otros usos) y la de los ecologistas (necesidad de que el agua se mantenga dentro de los ecosistemas fluviales, a fin de que estos sigan existiendo)
2) Entendemos que la ciudad de Reus tiene otras posibles fuentes de suministro de agua, tales como los pozos en propiedad y el agua del minitrasvase del Ebro; y por tanto el argumento planteado de prevalencia de uso es falaz, escondiendo solamente un criterio económico.
3) Consideramos que tanto el mantenimiento del caudal ecológico del río Siurana como el suministro de agua para la agricultura local no disponen de alternativas viables.

Y por lo tanto pedimos que la ciudad de Reus renuncie en años de sequía a extraer más metros cúbicos del eje Siurana y Riudecanyes, al mismo tiempo que subscribimos el principio de seguridad hídrica, enmarcándolo en la obligación que tiene el Estado de garantizar a los ciudadanos el suministro de elementos básicos para su subsistencia, tales como el agua, las fuentes de energía, la alimentación y el techo. En base en este principio instamos al Gobierno de la Generalitat a estudiar la nacionalización del Pantano de Riudecanyes, de manera que se garantice que la gestión de los recursos públicos se hará en interés de los ciudadanos y no de una minoría que hace negocio con ellos.

El Tomicus, ¿oportunidad o plaga?

De Gyorgy Csoka, Hungary Forest Research Institute

Días atrás recibimos la noticia de que estaba remitiendo la plaga del pequeño coleóptero Tomicus, también llamado barrenillo de los pinos, en todas las comarcas afectadas del Mediterráneo español; pero nada más lejos de la realidad. El bosque de pino mediterráneo, el de pino atlántico y el abies balsamea, más conocido por abeto de navidad, están gravemente afectados por el Tomicus, este último por haberse convertido en plaga ya endémica en Norteamérica, como consecuencia del calentamiento global.
Que en España la primavera esté siendo lluviosa y fresca, no quita que en los últimos cincuenta años haya disminuido el nivel de lluvias y la cantidad de agua caída por metro cuadrado, una tendencia que ha aumentado en intensidad en los últimos cinco años. Por lo cual es lógico que nuestros bosques, que ya sufrían estrés hídrico con frecuencia, estén siendo atacados masivamente por el barrenillo.
Nuestro planeta ha pasado por muchos cambios en su historia, en los que la mayoría de las especies han podido adaptarse gracias al trabajo evolutivo de decenas o cientos de miles de años; sin embargo, el cambio que ahora mismo estamos viviendo es de una intensidad tal que todavía no podemos valorar su resultado, y a una velocidad que hará imposible la necesaria adaptación.

Este escarabajo ataca varios tipos de pino, entre ellos el piñonero, el más abundante del Levante español. Se caracteriza por horadar la corteza creando galerías que cortan el suministro de savia a las hojas, provocando casi siempre la muerte del árbol.
El Tomicus es un insecto que vive en casi todo el hemisferio norte, proliferando principalmente en el Mediterráneo, en zonas donde hay grandes extensiones de pinos. Gran parte de su vida la pasa en el interior del árbol, por lo cual sus depredadores, los pájaros insectívoros del bosque, como el carbonero o el herrerillo; y los reptiles como las lagartijas y los lagartos, en un bosque frondoso tienen pocas posibilidades de cazarlo. De hecho su principal enemigo es el mismo árbol atacado, que tapona con su resina los orificios por los que ha entrado, asfixiando al insecto y a sus posibles larvas.

El escarabajo pasa de un árbol a otro no sin cierta dificultad y con bastante riesgo, por lo cual la separación de los árboles dificulta su proliferación al aumentar considerablemente el éxito de sus depredadores. Coloniza principalmente el pie de los árboles enfermos o bajo estrés por la sequía, por lo cual podría considerarse un buen agente para el equilibrio ecológico, además facilita la introducción de los árboles caídos o muertos al manto orgánico del bosque, destruyendo su madera al convertirla en polvo o al crear miles de galerías en su interior, acelerando su destrucción. El Tomicus percibe, seguramente por el olor, el pino enfermo o prácticamente moribundo, para colonizarlo con total impunidad debido a la incapacidad de este para taponar los orificios con resina.
Los pinos gravemente afectados por la sequía envían aire en cambio de savia a las hojas, lo que produce el efecto de cavitación y la inevitable muerte del árbol. El Tómicus no es, por tanto, el causante de su muerte sino el que la acelera.

Al atacar a los árboles enfermos, este coleóptero facilita el clareado del pinar y, por tanto, la generación o recuperación del típico bosque y sotobosque mediterráneo, creando con ello las condiciones óptimas para facilitar su propia caza.
En los años 80 y 90, se hizo un gran esfuerzo de repoblación de nuestros bosques, a veces simplemente de creación, ya que actualmente podemos encontrar frondosos bosques de pino en lugares que nadie recuerda que hubieran existido. Gracias a este esfuerzo podemos disfrutar de paisajes boscosos con árboles de veinte a cuarenta años, que además son grandes sumideros de CO2; sin embargo, esos bellos pinares carecen en muchos casos de la naturalidad del bosque mediterráneo, de distintas especies salpicadas de pequeños claros, como encinas, alcornoques, madroños y otros muchos, junto a multitud de matorral compuesto por brezos, retamas, tomillos, etc. Difícilmente unos pinos espaciados por tanta riqueza de especies, que además mantienen el manto húmedo, podría sufrir el estrés climático a no ser a costa de una terrible sequía o por estar en un espacio muy rocoso, sin posibilidad de crear la suficiente raíz.
Este tipo de flora facilita, además, la anidación y supervivencia de numerosos pájaros, reptiles, ofidios y pequeños mamíferos, muchos de ellos depredadores naturales del Tomicus, mientras que en un bosque de tan solo pinos solo podrían sobrevivir unas pocas especies.

Cada especie, sea matorral o árbol, tiene sus preferencias según la composición del suelo, la pendiente o la orientación de la ladera en caso de hablar del monte. Una etapa de sequía, como la sufrida en los dos años anteriores al actual, puede afectar más intensamente a la ladera sur que a la norte, mucho más si el manto de la primera es más fino o rocoso, y más aún si la pendiente no permite la retención del agua de lluvia, por lo cual lo lógico es que este lado se encuentre menos poblado de arbolado o ser atacado con más facilidad por el barrenillo.

Entonces, ¿cómo podemos evitar la gran mortandad que asola nuestros pinares?
No se trata de eliminar los insectos que les afectan, como el Tomicus o la procesionaria, que por cierto siempre han convivido con ellos, sino facilitar un ecosistema más variado y adecuado al terreno y la orografía, con más pájaros insectívoros, más lagartos, lagartijas y pequeños mamíferos, con un manto más rico en nutrientes y humedad; sin olvidar, una vez más, que el ser humano es también parte de este ecosistema. El ser humano ha vivido y crecido con los pinares, podándolos para aprovechar su madera. Al contrario de lo que creemos, la poda de nuestros bosques, es decir el aprovechamiento de su biomasa, no altera ni adultera el ecosistema sino que es parte de él. Y esas ramas muertas, medio caídas que ya nadie aprovecha, son el mejor nido del Tomicus y el combustible de casi todos los incendios del verano.

El lobo en su hábitat

Hace tiempo publicamos el ahora ya muy conocido vídeo de Sustainable Human sobre la recuperación del lobo en el parque nacional de Yellowstone, que explicaba hasta qué punto la vuelta de este animal, que en principio pasa desapercibido y sin llegar a sobrepasar un cierto número de ejemplares, reducido en relación al resto de especies del parque, puede cambiar el paisaje o, mejor, recuperar el original.
Es indudable que no es lo mismo Yellowstone, donde la afectación del ser humano es prácticamente inexistente, que unos espacios explotados por el mismo, aunque salvaguardando el medio ambiente como es el caso de Asturias, con seis espacios naturales declarados por la Unesco como Reservas de la Biosfera, y la Reserva Integral de Muniellos dentro de uno de ellos.
El lobo y el ser humano son parte del sistema que regula la naturaleza porque son parte de ella. Todo lo que la integra es necesario para su supervivencia, sea animal, vegetal o mineral; sin embargo, en ciertos sistemas unos animales y vegetales pueden considerarse más necesarios que otros. En este caso hablaremos del lobo, por ser uno de los principales depredadores para mantener el equilibrio; pero sin olvidar el que para nosotros es el más importante, el ser humano y también su correlación con el anterior.

Asturias es una de las regiones españolas con más lobos de España, por los kilómetros cuadrados que tiene, por lo cual, también una de las que más discutidos son. Para entender la situación hemos de introducirnos en la geografía asturiana, muy parecida a la Cántabra, pero con menos habitantes por kilómetro cuadrado.
Asturias tiene cerca de 1.034.000 habitantes, 97,14 por Km2, muchos menos si calculamos lo abrupto del territorio, de los cuales más de 700.000 viven en el triángulo formado por los vértices de Mieres, Gijón y Avilés. El resto de la población, unas 300.000 personas, vive muy dispersa en una región abrupta y de grandes proporciones, concentrada además en pequeñas poblaciones rodeadas de grandes extensiones de bosque y de matorral, muchas veces inaccesible para el ser humano. Estas grandes zonas abruptas e inaccesibles son, sin duda, el territorio por donde campa tanto el lobo como el oso, los grandes depredadores finalistas, indispensables para la conservación de este maravilloso ecosistema.
Alrededor de las poblaciones y en zonas mucho más abiertas, en prados y en las riberas de los ríos, el rey y gran depredador es el ser humano. En estas zonas vive, cultiva y pastorea su ganado. Para llegar a ellas necesita senderos y pistas que atraviesan y trocean la tierra del lobo y del oso.
El ser humano ha poblado el norte de España desde al menos hace 100.000 años. Y aunque sus restos se hallen diseminados por infinidad de cuevas, lo más probable es que también habitara en las cumbres y los valles, en las riberas de los ríos, y en colonias cercanas a la costa, cerca de la desembocadura de esos. Fuera de las cuevas es muy difícil sino imposible que se conserven restos de sus asentamientos, por la constante y rápida erosión del terreno.

Muchos movimientos ecologistas tratan al ser humano como un intruso del ecosistema, y por supuesto lo es en cuanto no sabe interaccionarse con él, pero en cualquier caso es parte y lo ha sido siempre. El ser humano ha cultivado, cazado, pescado y pastoreado desde hace muchos miles de años. Para llegar a sus poblados necesitaba construir caminos y vadear ríos, aprovechando seguramente los pasos de los cientos de animales salvajes, que con su intuición y multitud de pisadas los construían en los mejores sitios. El ser humano tuvo que crear grandes claros en el bosque para guardar y alimentar su ganado, tuvo que desbrozar el bosque de ribera para llegar a los ríos y con la poda conseguir combustible de rápido uso y alimento para su ganado. Para ello el ser humano tuvo que desplazar a otras especies que indudablemente competían con él los mismos espacios y bienes de consumo. Y, no nos engañemos, actualmente todavía seguimos formando parte de él, al condicionarlo, sufrirlo y disfrutarlo.
En toda la cordillera cántabra y astur podemos encontrar fósiles de restos de mamuts y de grandes rumiantes. La jirafa y sus ancestros habían proliferado en toda la península, también elefantes y muchos otros animales que en sus ecosistemas podan los árboles y desbrozan el sotobosque, principalmente en la ribera de los ríos y lagos. Y tal como ahora está pasando en África, la irrupción del ser humano forzó la extinción de esos animales desplazándolos a zonas donde poco a poco se fueron extinguiendo.

Al contrario de lo que muchos grupos ecologistas piensan, la desaparición del ser humano de algunas zonas no facilitará un aumento de la riqueza en el ecosistema, quizá si al principio y muy visualmente, al desaparecer pistas y aumentar considerablemente la vegetación, en el punto de cubrir los ríos y riachuelos hasta hacerlos desaparecer a la vista.
¿Qué podemos conseguir con eso?
La desaparición del ser humano en el ecosistema de la cordillera, junto al abandono de las pequeñas explotaciones de cultivo y de pastoreo ya está cambiando la relación entre las poblaciones animales y vegetales, así por ejemplo el abandono del cultivo de cereales ha supuesto la casi total desaparición de las perdices o de las liebres. La desaparición de la ganadería caprina está provocando el aumento de las zonas boscosas, con una disminución importantísima de las áreas mixtas de pastos y de matorral; la falta de intervención en los ríos, pérdidas de estacada de riego y el abandono de la poda del bosque de ribera, ha hecho al río mucho más sombrío y con menos materia orgánica, por lo cual la población truchera y la del desmán ibérico han disminuido sustancialmente . Además sus depredadores naturales también han aumentado, como la garza, la nutria y el cormorán. El abandono de la caza de los mustélidos, como la comadreja o el tejón, que hasta hace poco eran muy apreciados por su piel, ha provocado una importante disminución de urogallos, antiguamente tan fáciles de ver para los excursionistas.

En el momento que eliminamos un animal, vegetal o mineral, el equilibrio del ecosistema se rompe y se tambalea. Y si este animal es el que más incidía sobre él, en este caso el ser humano, que con su invasión había desplazado las especies que hacían su misma función, el ecosistema puede entrar en fallida.

Este artículo estaba destinado al lobo asturiano, y lo importante de su defensa; sin embargo, a medida que avanzábamos en su estudio, hemos descubierto que no solo tiene mucho que ver si interacción con el ser humano, con sus pastos, el turismo y la cinegética, sino que tampoco podemos centrarnos en una sola región, La situación y supervivencia del lobo en Asturias tiene mucho que ver con la de Zamora, de Galicia o de Cantabria.

De un tiempo a esta parte estamos viviendo una brutal ofensiva contra el lobo, que curiosamente se centra en los lugares donde menos afectación tiene. Si nos centramos en Asturias y estudiamos el mapa del lobo en esta región, descubrimos que, excepto en algunos lugares muy concretos y especialmente abruptos, el número de lobos por zonas es muy reducido; sin embargo, su afectación es severa o parece serlo, quizá por la falta de ayudas o el excesivo celo de la administración, que apenas cubre los posibles destrozos que causa, y cuando lo hace es tarde y mal
El lobo es como cualquier otro animal, para su desarrollo y su salud necesita viajar y cruzarse genéticamente con otras familias, es decir evitar la consanguinidad. Por eso cuando en toda una comarca contabilizamos dos o tres lobos no es ninguna buena noticia, esos lobos no tienen ningún aliciente por abandonarla y, por tanto, de cruzarse con otros de su especie. El lobo puede llegar a vivir quince años con cierta comodidad, sin embargo, actualmente es difícil encontrar animales adultos de más de cinco años, siendo los más comunes de tres años. Es evidente que con esta corta edad es muy difícil que un lobo se desplace más allá de su territorio de nacimiento. Mantener sus hábitos de caza también es muy importante. El lobo, como cualquier otro animal, tiende a buscar su alimento con el menor riesgo posible, y, por supuesto, cazar una oveja en un cercado lleno de ellas, es mucho menos arriesgado que enfrentarse a una familia de jabalíes o correr tras una cabra montesa. El lobo necesita cazar, no cosechar, que es lo que hace en los cercados, por lo cual, el ganadero tiene que guardar sus animales en cercados muy bien construidos y defendidos. Un lobo preferirá arriesgarse en el monte antes que enfrentarse a una sólida y electrificada valla, y a un par de mastines. Y es evidente que el ganadero, principal beneficiario de la presencia del lobo aunque no lo perciba, no tiene por qué asumir el coste.

Los ataques del lobo afectan gravemente a la economía de los ganaderos, sin embargo, si contamos el número de esos ataques en relación a la cantidad de ganado, no podemos tratarlo como un grave problema. La solución no pasa por eliminar un animal tan necesario sino gestionar el problema con diligencia y buena colaboración.
Nadie conoce el número de lobos que hay en España, algunas estimaciones oficiales hablan de entre 2.500 y 3.000 ejemplares. La realidad es bien distinta si calculamos los lobos que anualmente son cazados con respecto a su capacidad reproductiva. Según las estimaciones de algunos profesionales independientes, como Carlos Soria y Marta Cruz Flores, que no cuentan dos o tres veces la misma camada y no las multiplican por siete ejemplares sino cinco, que es la cifra más común, su número no pasaría de los 1.200 animales, eso siendo muy generosos. Para que nos hagamos una idea de la situación del lobo, el pasado año fue exterminada la última manada que quedaba en Euskadi, mientras que en algunas comarcas de Castilla, la administración, junto con los ganaderos, se jactan de haber conseguido “zonas libres de lobo”, como por ejemplo Vitigudino. En otras los naturalistas que intentan censar de manera independiente el número de lobos, como hace poco sucedió en la sierra de Culebra, son amenazados por los guardas con sanciones. El pasado año se contabilizó la muerte por cacería o atropello la asombrosa cantidad de 618 lobos, a los que hay que sumar los que mueren por enfermedad o accidente natural. Por contra, en Italia, donde se empieza a discutir el problema, se calcula que hay entre 1.500 y 2.000 cánidos. Italia es mucho más pequeña que España y está más poblada. La densidad poblacional española es de 92,11 habitantes por Km2, mientras que en Italia es de 201,3. Los lobos prácticamente se encuentran en los Apeninos (entre 1.400 y 1.700), cuya superficie total es parecida a la de Cantabria y Asturias. Sin duda los italianos han sabido gestionar mucho mejor el tema del lobo, desde su administración hasta sus propios ganaderos.

En 1969 el famoso inventor y naturalista James Lovelok, junto con la bióloga Lynn Margulis, explicaban en la Hipótesis de Gaia, que al ser humano solo le quedaban dos caminos si quería sobrevivir, respetar la naturaleza y adaptarse a ella o convertirse en su jardinero; y es evidente que el último es el más caro y difícil, tanto que por su enorme complejidad quizá sea imposible.

No podemos obviar que el ser humano es el gran deconstructor de la realidad de la naturaleza. El ser humano pretende, tras la transformación padecida por su interés, recuperarla en gran medida o preservar lo que todavía no ha sido alterado, sin terminar de aceptar que es imposible. Un paraje sin alterar, prácticamente deshabitado, con verjas y guardas que lo vigilan, no deja de ser un territorio aislado artificialmente. A su alrededor, en parajes necesarios para mantener el equilibrio y la renovación genética de las especies que habitan en el cercado parque natural, el ser humano ha creado su propio ecosistema, quizá satisfactorio para tranquilizar su inquietud, pero que afecta decisivamente al que trata como natural y salvaje.

Análisis político de la actualidad Agrícola y una propuesta Pirata

La agricultura es una fuente irremplazable de alimentos. Estos pueden obtenerse bien de proximidad o por lo contrario pueden hacerse llegar de explotaciones situadas a larga distancia. Igualmente podemos optar por adquirir productos de pequeños productores en agricultura de mosaico o de grandes explotaciones en monocultivo. La decisión es individual de cada consumidor y es una decisión política.

El papel de las administraciones es garantizar que esa decisión política se toma con conocimiento de sus consecuencias, tanto a nivel económico como social y ecológico. Asimismo, debe garantizar una correcta competencia entre los dos tipos de agricultura, asegurando el entorno económico que permite corregir los desequilibrios que en una economía de mercado favorecen a aquellos que obtienen un menor coste de producción a base de ignorar las externalidades negativas.

La progresiva mecanización de la agricultura conlleva una mayor concentración de la actividad. A fecha de hoy el 3% de las explotaciones agrarias concentran el 50% de la tierra cultivada en Europa, con lo que ello implica para la pérdida de la diversidad de alimentos, el empleo, los recursos naturales e, incluso, los paisajes del medio agrícola. Del mismo modo, la progresiva desaparición del campesinado al devaluarse el valor de su mano de obra frente a la rentabilidad de la maquinaria, aboca a muchos pueblos a desaparecer, creando yermos y concentrando la población alrededor de unas ciudades cada vez más alejadas del medio rural y, por lo tanto, más desconocedoras de la realidad del campesinado, así como de las externalidades y consecuencias de su elección en la compra de alimentos.

Finalmente, el crecimiento de estas ciudades pone presión sobre las tierras circundantes a las mismas, lo que lleva a muchas administraciones a ver dichas tierras como una reserva de crecimiento, que en su día serán calificadas como urbanas con el consiguiente incremento de precio de estas. Este proceso de especulación aleja también a los agricultores de estas, ya que la especulación valora las tierras en función de su posible valor futuro y no en función de la rentabilidad que la explotación agrícola de las mismas puede generar.

OBJETIVOS DE LAS POLÍTICAS PUBLICAS EN RELACIÓN A LA AGRICULTURA

Los gestores políticos han de garantizar, con sus decisiones, que la ciudadanía disponga de toda la información relevante a la hora de tomar sus decisiones. Para ello deben asegurar, entre otras cosas, la existencia de fuentes de alimentación de proximidad, un mayor contacto entre la población rural y la urbana, y un fácil acceso de las producciones agrarias a los mercados urbanos. Esto debe hacerse mediante políticas a largo plazo, que tengan como objetivo el mantener en activo tierras agrícolas, asegurar las condiciones para que las mismas sean rentables y controlar la densidad urbana mediante pulmones verdes destinados a la agricultura.

Las políticas públicas agrarias pueden discriminar positiva o negativamente. Entre las primeras estaría la de favorecer las prácticas que tienen un menor impacto medioambiental o un mayor impacto social. La discriminación negativa consistiría en hacer tributar las prácticas contrarias, llegando obviamente a prohibir algunas.

Entre las políticas públicas a promover están:

  1. Mejorar la transparencia del mercado, tanto lo que hace referencia a las posibilidades de adquisición de tierras baldías, como de explotaciones ya en activo que carezcan de relevo generacional, intentando evitar la excesiva concentración de tierras en pocas manos.
  2. Facilitar la sucesión en la titularidad de las explotaciones agrícolas tanto a nivel fiscal, eliminando impuestos de sucesiones o transmisiones si se continua la actividad (*) como formativo (promoviendo la educación profesional). Asimismo, debe promoverse un régimen favorable al alquiler de aquellas fincas cuyos propietarios no desean continuar la actividad agrícola.
  3. Desarrollar agencias públicas destinadas al asesoramiento y financiación de los nuevos agricultores. La progresiva mecanización (ya incluso robotización) está dejando obsoletos muchos de los principios por los que se ha regido la agricultura en las últimas décadas. Adaptarse a las nuevas tecnologías supone una inversión que no siempre está al alcance del agricultor.
  4. Corregir la especulación que están sufriendo las tierras agrícolas situadas entorno a núcleos urbanos, mediante un impuesto sobre tierras baldías, la compra de tierras por parte de las administraciones públicas, y la elaboración de planes urbanos que identifiquen las parcelas agrícolas como pulmones verdes y que garanticen la conservación de estas.
  5. Facilitar la elaboración de productos alimentarios en las propias explotaciones, tanto mediante la promoción de la figura del artesano alimentario, con unas exigencias de elaboración proporcionadas a su tamaño, como la promoción de los sellos de calidad correspondientes.
  6. Promover la comercialización de los productos agrícolas de proximidad en comedores comunitarios dependientes de las administraciones, la celebración de mercados exclusivos y facilitar la venta directa. Asimismo, educar en la consciencia tanto de la importancia de una alimentación “sana” como del impacto medioambiental y social de la agricultura de proximidad.
  7. Crear caminos públicos para facilitar el senderismo y la visita de las explotaciones sitas en los alrededores de los núcleos urbanos

(*) En caso de pequeñas explotaciones familiares

La Posidonia, un bien que hemos de preservar

La posidonia es una de las plantas que más oxígeno libera a la atmósfera, alrededor de 20 litros por metro cuadrado de prado. Las praderas de posidonia son, podríamos decir, el componente ecológico más importante del mar mediterráneo. Alrededor de sus tallos y hojas sobreviven los alevines de innumerables especies. También hace de barrera natural contra la erosión de la costa y de las playas, y es un gran productor de biomasa. La posidonia vive en toda la costa mediterránea, entre uno y treinta metros de profundidad, hasta cuarenta si el agua es muy clara, por lo cual en algunos casos sus prados pueden alcanzar muchas millas de la costa, albergando una riqueza inigualable y muy necesaria para el mantenimiento del clima y de la riqueza piscícola.
Por desgracia la posidonia está en regresión en todo el mediterráneo, principalmente por culpa de la pesquería de arrastre, que no respeta los límites legales; y del fondeo de barcos de recreo, que anclan sin miramientos, arrancando los tallos y destrozando las raíces de plantas milenarias.

Los arrecifes artificiales de hormigón amortiguarían la presión turística, cada vez mayor, sobre los fondeaderos naturales; su implantación aumentaría el crecimiento poblacional de numerosas especies amenazadas y volverían las desplazadas. Y si se instalan de manera estratégica en las praderas de posidonia, además de impedir la pesca ilegal de arrastre, pueden facilitar su crecimiento y estudio. Esos bloques de formas diversas podrían ser apilados de manera cuidadosa para formar cuevas y elevadas paredes, simulando la naturalidad de las rocas, también servirían como punto de anclaje con boya.
Para que este sistema sea efectivo se precisa vigilancia y mucho esfuerzo didáctico. Las embarcaciones de recreo necesitarán permisos de amarre, que tendrán unos pocos días de vigencia para dejar paso a otros usuarios. Es imprescindible que esos usuarios se respeten entre si y lo hagan con el entorno para no dañarlo, así como ser capaces de llamar la atención o denunciar, de llegar al caso, a quienes no respeten las normas.

Todos los años, entre otoño e invierno, el mar arrastra miles de toneladas de hojas de posidonia que han concluido su ciclo vital. Antiguamente este material servía para alimentar el ganado y aislante entre el cañizo y las tejas en las cubiertas de las casas; también se utilizaba para fabricar adobe en las poblaciones costeras, donde se cultivaba poco cereal. Los barcos mercantes la utilizaban como paja para que las mercancías delicadas, de vidrio generalmente (alga de los vidrieros) no se deterioraran durante el viaje; y al contener gran cantidad de yodo, los mismos marinos curaban sus heridas con una mezcla de alcohol y alga machacada.

Semillas transgénicas

El 4 de marzo del 2016 publicamos el artículo: Maíz convencional o transgénico, que recibió un interesante comentario de Adrià, relativo a la semilla MON-810. En él se explica que esta semilla es una variedad Bt, que significa que la planta expande una proteína natural toxica para los insectos que la ingieren. La misma que se utiliza en cantidades mucho más grandes y de manera indiscriminada en los insecticidas de los cultivos ecológicos, por lo cual el uso del transgénico beneficia al medio ambiente.
Cierto, esta nueva semilla transgénica ahorra grandes cantidades de insecticida, pero siempre que este se utilice. De hecho el redactor de este artículo ha recabado información de algunos agricultores, aragoneses en su mayoría, que le han asegurado que no utilizan insecticidas, primero gracias a los pájaros, a los que han aprendido a proteger; y a que mantienen colonias de Orius insidiosus, un insecto depredador de los que más afectan a los cultivos de maíz; y de mariquitas, que eliminan el pulgón y otros ácaros. Por eso mismo creemos que es tan importante, tanto para mantener el medio ambiente y la diversidad natural, la pequeña y mediana explotación agrícola. Son esas explotaciones las que trabajan con cultivos ecológicos, mientras que las grandes corporaciones alimentarias, al no tener en cuenta este modelo de cultivo, siembran transgénicos para ahorrar mano de obra y bastante insecticida.

Lo más curioso y alarmante es que el abandono de las nuevas semillas transgénicas no vendrá de la mano de la ecología o la defensa de las variedades autóctonas, ya adaptadas al medio ambiente de cada zona, incluso a las plagas de insectos; tampoco de los gobiernos o de las organizaciones ecologistas, ni siquiera por las contradicciones en que caen los investigadores de sillón, cuando defienden este modelo de cultivo. El abandono está llegando de la mano de la misma economía, es decir lo único que podían esgrimir las corporaciones creadoras de esos transgénicos, que ahora ya no solo se les acusa de encarecer la explotación y de hipotéticamente dañar el medio ambiente, sino que se descubren inútiles frente los vaivenes climáticos de cada región, y son incapaces de mejorar el rendimiento de las variedades autóctonas, la mitad de baratas en el peor de los casos.
En España, estimaciones de asociaciones agrarias y ecologistas, ya en el 2013 nos hablaban de una significativa caída, alrededor del 40%, en el uso de las semillas transgénicas, contradiciendo las cifras que las distintas CCAA enviaban al ministerio.

En general el precio de los cereales tiende a bajar por la actual gran producción y la que se prevé en todos los países de la antigua URSS, principalmente la Federación Rusa y Ucrania, países que no utilizan precisamente transgénicos. Solo la soja y el arroz han podido mantener el precio, la primera gracias a las nuevas disposiciones del gobierno norteamericano sobre el biodiesel; mientras que el segundo por una leve caída de la producción, alentada y subvencionada por los estados más productores.

Por otro lado los agricultores norteamericanos y mexicanos han descubierto que el aumento de la producción no tiene relación con las nuevas semillas transgénicas sino con la mecanización del campo y una mayor eficiencia de la logística y del embalaje, que seguramente ya casi han llegado a su límite; de modo que cultivar con este tipo de semillas perjudica gravemente la economía de esos agricultores, principalmente los del norte, que ya no pueden mecanizar más sus explotaciones. De hecho esta mejora en logística y embalaje, es lo que en parte ha conseguido el importante aumento de la producción rusa y ucraniana.
El caso de México es tan excepcional como ejemplar, ya que con la implantación de las semillas de Monsanto, la producción de maíz cayó significativamente por el abandono de las pequeñas explotaciones, anticuadas y sin protección del Estado, que no pudieron competir con los nuevos y grandes latifundios, debiendo aumentar las importaciones de los EEUU. A eso se le añade que la misma FAO haya pedido al gobierno mexicano y a sus agricultores que abandonen el uso de las nuevas semillas transgénicas, reconociendo así su afectación medioambiental si se utilizan en las regiones embrionarias.

Desde la óptica alimentaria, la utilización de las nuevas semillas transgénicas solo tenía que servir para aumentar la calidad y calidad de nuestros productos agrícolas, además de facilitar la conservación del medio ambiente. Sin embargo, las últimas investigaciones desaconsejan su utilización o exigen una mejora real que demuestre sin ninguna duda su inocuidad, tanto para la salud humana como para el medio ambiente. El resto, es decir su utilización, ha de llegar a través de la rentabilidad, no de la imposición. Si las nuevas semillas transgénicas cumplen las expectativas de rentabilidad, sin duda los agricultores las utilizarán.
Evidentemente, estamos hablando de un sistema insostenible a corto plazo, en el que tengamos que alimentar un planeta superpoblado, que consume más recursos de los que el planeta recupera. Para mantener el equilibrio del planeta no solo tenemos que cambiar la manera de producir energía y bienes industriales sino también dejar de talar y quemar bosque para convertirlo en cultivo intensivo o asfalto y ciudades. El planeta no está preparado para albergar y alimentar a 7.000 millones de habitantes.

Salvando las Tortugas Marinas

Our Blue Planet: Saving baby turtles

In Cape Verde, Project Biodiversity is on a mission to save baby turtles from human impact. 🐢#OurBluePlanet

Publié par BBC Earth sur samedi 9 décembre 2017

Un miembro de Pirates Verds nos explica desde la isla de Sal, en Cabo Verde, la situación y el trabajo que deben realizar para que las tortugas sigan en nuestros mares, pese el impacto que representa la invasión de los humanos en sus lugares de anidación.
Muchas gracias BBC-earth

Cambio Climático y CO2 (segunda parte)

En este nuevo capítulo nos preguntamos cómo hemos llegado a esta situación, si los países más desarrollados, es decir los que más recursos consumen, han ido disminuyendo las emisiones de gases invernadero.
Es cierto que con la globalización económica, la irrupción de los países emergentes ha aumentado considerablemente el consumo, sin embargo, todavía hoy es el primer mundo quien consume más de las tres cuartas partes de los productos industriales que se producen.
¿Cómo es posible entonces?
La globalización ha trasladado la producción a los países emergentes, y durante el proceso industrial se consume mucha energía, muchísima más que si se produjera en los países consumidores, ya que en esos el control y la normativa es mucho más exigente. Además, la caída de precios que representa el hecho de producirlos en lugares donde la mano de obra es mucho más barata y la normativa casi inexistente, ha hecho que se produzca y se consuma mucho más. A eso le hemos de añadir la energía que se necesita para el transporte de este producto desde el mundo productivo al consumidor. De hecho la producción y el consumo de energía fósil ha ido en aumento año tras año.
En este gráfico podremos observar los principales flujos de emisión de CO2. El gráfico nos muestra a China como exportador neto de CO2, mientras que los EEUU, aunque sea un gran productor, importa gran cantidad de él en forma de productos fabricados fuera de su territorio. Por desgracia este gráfico no contempla la ingente cantidad que producen India, Pakistán, Tailandia, Indonesia, Filipinas, Brasil, y una larga lista de países productores de bienes, que nosotros, felices habitantes del primer mundo, consumimos alegremente mientras nos preocupamos de las emisiones de nuestros coches y de nuestras calefacciones.

Según Climate Analysis Indicators Tool (CAIT 2.0) diez países producen cerca del 70% del los gases efecto invernadero, tratando a la UE como país, ya que los países que la conforman han cedido su soberanía al respecto. Si queremos limitar a 2 grados Celsius la subida de la temperatura global para este siglo, esos países deberían reducir drásticamente e inmediatamente la emisión de esos gases, cosa muy improbable ya que tienden a aumentar.

(LUCF hace referencia a les emisiones derivadas del cambio de uso de la tierra y de la silvicultura.)

Sin embargo, no podemos olvidar que el problema del calentamiento es global, principalmente de los Estados, pero también de las personas. Y si lo estudiamos desde esta perspectiva, la situación cambia radicalmente. ¿Qué legitimidad tiene un canadiense, que seguramente es una de las personas aparentemente más concienciadas del mundo con respecto al medio ambiente, en exigir a la población de la China o de la India, más ahorro energético o que emita menos gases invernadero?
En el siguiente gráfico podemos ver las emisiones de gases efecto invernadero por habitante y Estado. En él podemos ver la gran diferencia entre Canadá y los EEUU, con respecto a la UE y Japón, sociedades todas ellas de parecido poder adquisitivo.

De buenas a primeras nos podría sorprender la media tan parecida de países como Japón, un país completamente industrializado y muy consumista, y con un elevado poder adquisitivo de todos sus habitantes, con el resto de países que le van detrás. En Europa, sin ir más lejos, las diferencias en calidad de vida, poder adquisitivo e industrialización, son brutales. La mayor parte de la población china todavía es rural y en muchos casos ni siquiera dispone de electricidad. En México las diferencias sociales son tan abrumadoras que no permite ninguna comparación con el resto de países.

Uno de los parámetros que muestran la eficiencia industrial o incluso la relación entre producción y consumo, es la comparativa entre PIB y emisiones, aunque actualmente muchos estudiosos de la economía estemos abandonando el PIB como medida fiable, todavía más en un caso como este tal como podremos observar en las siguientes líneas.
Este modelo de medición debería servir para mostrar el grado de eficiencia de las distintas sociedades productivas, o dicho de otra manera la descarbonización de su economía, principalmente la que genera energía.
La media mundial de CO2 en relación al PIB es de 372 toneladas de gases de efecto invernadero por cada millón de dólares de PIB. Siete países están por debajo de ella, mientras tres la superan. La explicación puede estar en su manera de generar energía, en el transporte, la calefacción de sus espacios cerrados, o en el caso de China porque consume mucho menos de lo que produce, de modo que en su caso esta parte de PIB no existe.
Con respecto a Brasil e Indonesia podrían tener su explicación en la desforestación, al convertir selva en tierra de cultivo, aumentando significativamente el valor de la tierra y, por tanto, el PIB.

Cambio Climático y CO2 (primera parte)

Hace 59 años el científico de la universidad de California San Diego, Charles David Keeling empezó a medir de manera regular la concentración de CO2 en la atmósfera. Desde entonces se ha seguido haciendo ininterrumpidamente, creando con ello una curva, llamada en su honor Curva de Keeling, que todos los científicos utilizan.
Como pueden observar en el gráfico, en 1958 se llegó al pico de 318 ppm, que ya se preveía muy elevada, mientras que en el mes de mayo de este año 2017 hemos llagado a las 410 ppm. La barrera de las 400 se sobrepasó en mayo del 2013, una cantidad que para muchos podía convertir el cambio climático en irreversible. Ante todo es bueno saber que estas mediciones se realizan en el observatorio de Mauna Loa, de Hawai, con un entorno de aire limpio.

Por qué mostramos este gráfico?
Simplemente para explicar que el cambio climático, al menos en lo que respecta al aumento del CO2 en la atmósfera, prácticamente es irreversible.

Hace unos años se empezó a perforar el hielo en Groenlandia, conservándolo en largos cilindros para su posterior estudio. Hasta el pasado año se consiguió estudiar el clima y sobre todo el CO2 en la atmósfera de los últimos 800.000 años. En el siguiente gráfico podremos apreciar el nivel de CO2 de los últimos 300 años, es decir desde 1.700. Veremos como el aumento de CO2 va en relación al período industrial de nuestra sociedad, empezando con un aumento muy suave, imperceptible si lo comparamos con el actual, a principios de 1.800, que se va afianzando hasta mediados del siglo XIX, cuando a partir de entonces empieza una suave y permanente subida hasta mediados del siglo pasado, que ya sube de manera vertiginosa e imparable

Todos los gráficos de este artículo han sido extraídos del Instituto de Oceanografía de la Universidad San Diego https://scripps.ucsd.edu/programs/keelingcurve/

Este año en curso la universidad de Princeton ha conseguido perforar hasta tres kilómetros de hielo, y podremos estudiar el CO2 y el clima hasta dos millones setecientos mil años.
El siguiente gráfico muestra lo descubierto hasta ahora, es decir los últimos 800.000 años, en valores de un milenio. En él podremos observar cómo el CO2 de la atmósfera oscila entre los 180 o 190 ppm en los períodos glaciales de nuestro planeta, a los 260 o 270 de los períodos cálidos. En él también podemos apreciar en la última depresión del gráfico, la última glaciación de hace 20.000 años. Este gráfico muestra sin lugar a dudas que estamos viviendo en un período templado, pero con unos índices de CO2 en la atmósfera nunca vividos en nuestro planeta, al menos en los últimos 800.000 años, que a todas luces nos están llevando al colapso.

Y este otro de los últimos 450.000 años muestra la correlación entre temperatura y la concentración de CO2 en la atmósfera.

 

Informe de Greenpeace sobre la problemática de los plásticos en Europa

Este informe, muy esmerado por cierto, es el antesala de un artículo propio, que próximamente publicaremos en esta misma web.
Cómo sabéis los piratas, antes de tirar un artículo propio, nos gusta analizar todos los datos sin dejarnos traer por modas o criterios poco científicos, buscando la imparcialidad y la opinión de todas las sensibilidades.

El informe de Greenpeace se puede descargar directamente desde su página o de la web del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiento, del gobierno de España.
Es bueno saber que España es actualmente el segundo país de Europa en reciclaje de plásticos, por el detrás de Alemania; superando con comodidad la normativa europea, y siendo uno de los países que más están haciendo en todo el mi, a favor del reciclaje de plásticos y la limitación de su consumo.

Informe Greenpeace:

La problemática de los plásticos en Europa

Bioplástico

Hace muchos años que tanto empresas como técnicos y biólogos empezaron a poner bio ante cualquier cosa, desde los yogures hasta la tecnología, pasando por los plásticos, del que nos ocuparemos en este artículo.

La RAE define bio como un elemento compositivo, que al añadirse a una palabra se relaciona con la vida o que implica respeto al medio ambiente. Mientras que biopolímero es definido como un polímero que interviene en los procesos biológicos. Cómo se puede observar las dos definiciones se contradicen. Todavía más cuando se habla de los que se utilizan para fabricar plástico, que todavía siendo tratados como biopolímeros por la ciencia, sería mejor denominarlos bioplástico.

Cuando hablamos de biopolímeros tenemos que tener cuidado de no confundir, porque no significa que sean biodegradables. Actualmente la mayoría de biopolímeros producidos por el hombre son sintéticos o, en menor medida, para fabricar plásticos biodegradables, como las bolsas de basura orgánica, de forma que poco tienen que ver con la vida sino fuera porque su origen es vegetal, generalmente de deshechos de las cosechas. Y muchos de estos biopolímeros, aun siendo de procedencia renovable, no suelen ser asimilables por la naturaleza, por lo cual requieren un reciclado idéntico a cualquier otro polímero. De forma que en el mundo de los biopolímeros, existe el biodegradable o de un solo uso, y el que necesita un reciclaje mecánico.
La producción de biopolímeros biodegradables está condicionada a su demanda, y al ser un producto más caro de lo habitual, depende directamente de la legislación. Es decir, que si un estado, como el francés, obliga a ciertas industrias o comercios el uso de plástico biodegradable, indirectamente está promoviendo una industria mucho más avanzada y con más plusvalía que la de otro estado, como el español, que no ha legislado ni parece que tenga mucho interés a hacerlo. Hace un tiempo explicábamos en este espacio que, excepto contados y meritorios casos, que se dedican especialmente a la exportación, la industria española del plástico produce material de baja plusvalía y tiene que competir con la de países en vías de desarrollo.

La fabricación de plásticos biodegradables no es muy importante, el pasado año la producción llegó a los 4,16 millones de toneladas, que por desgracia es una pequeña parte de los más de 300 millones de toneladas anuales de plástico que se producen en todo el mundo. Y tampoco se prevé un cambio de tendencia a medio plazo debido a la poca demanda. Solo una campaña decidida, llevada a cabo por la voluntad política en el ámbito mundial, podría revertir la tendencia. Por desgracia nos encontramos con un problema, la falta de interés de muchos países de Europa. Se da el caso que, tanto legislativa como normativamente, algunos países africanos están más avanzados en el tratamiento comercial del plástico que la misma España; y que invierten más recursos económicos, en relación a sus presupuestos, para la conservación del medio ambiente.

La agricultura y la sostenibilidad agroecológica

  • Hasta la década de los 70, el hecho de hablar de la sostenibilidad de la agricultura a nuestro país no tenía razón de ser. Éramos sostenibles porque la gente que vivía en el campo, producía alimentos que eran consumidos para si misma y para los que vivían en su entorno.
    Hoy resulta muy complicado sobrevivir trabajando la tierra como agricultor y/o ganadero, y esto desemboca en un progresivo abandono de la actividad agraria y ganadera a pequeña escala. Cada vez más, encontramos grandes explotaciones que son cualquier cosa menos sostenibles, que compran cereales, maíz o soja, importados de países de todo el mundo, y que abocan los residuos en la poca superficie agraria que tenemos disponible en Cataluña.
    El precio de los alimentos en el mercado no tiene una relación directa con los recursos que requiere su producción, de tal forma que podemos encontrar 500 g de lechuga al mismo precio que 500 g de carne picada, y todo esto se suma a que cada día hay más gente que tiene dificultades para acceder a una alimentación sana y correcta.CRONOLOGÍA DEL DESARROLLO DEL SECTOR AGRARIO EUROPEOEn septiembre de 1945 acaba la segunda guerra mundial, el conflicto más mortífero de la historia. Tras suyo deja entre 50 y 60 millones de muertos, una Europa rasgada, con una economía hundida y el 70% de su estructura industrial destruida.
    En 1947 se inició el proyecto de elaboración de los acuerdos del GATT, que era un plan de regulación de la economía, que buscaba crear espacios comerciales entre los diferentes países para activar la economía entre los países de todo el mundo. Este punto de encuentro inició las conversaciones entre dirigentes de diferentes países Europeos, que ayudó a abrir diálogos entre ellos.
    En marzo de 1957 Se firmaron el tratados de Roma donde estaban presentes: Alemania Federal, Luxemburgo, Bélgica, Francia, Italia y los Países Bajos, con dos objetivos clave:
    1 – Hacer desaparecer las barreras arancelarias entre los estados miembros.
    2 – Crear la política agraria común (PEC) que tenía que promover la libre circulación de los productos agrarios entre los estados miembros, y adoptar medidas que protegieran los productos agrarios enfrente la competencia de países terceros.
    Al 1992 se firmó el Tratado de Maastricht que representó la fundación de la UE tal y como la conocemos hoy. El objetivo de la política común agraria era:
    Garantizar la producción agrícola.
    Fijar puestos de trabajo en el territorio.
    Crear una cadena alimentaría segura.
    Asegurar el suministro de alimentos.
    Estabilizar los mercados y asegurar precios razonables para los consumidores

    Estas medidas se esperaban lograr gracias a un sistema de subsidios directos a los agricultores y a la intervención directa a los mercados mediante aranceles.
    Se empezó a subvencionar algunos cultivos como el cereal, maíz, oleaginosas y legumbres; sobre todo se subvencionaba las mejoras a las explotaciones agrarias con los objetivo de aumentar y mejorar la calidad de las producciones. Se buscaba la inversión, la especialización y la productividad del sector. Las granjas de engorde empezaron a invertir y a crecer en cabezas de ganado, y los agricultores compraban tractores subvencionados e intensificaban el rendimiento de sus cultivos.
    El presupuesto de la PEC era el 60 % de la UE. Sin embargo, pronto se obtuvieron excedentes de producción y esto generó nuevos problemas de gestión de estos excedentes. Debido a esto el presupuesto de la PEC llegó a ser de hasta el 75% del total.
    Se crearon medidas para el control de la producción, como por ejemplo las cuotas láctea implantadas en 1984, que otorgaban a cada productor el número de toneladas de leche anuales que podía producir. Esto concentró la producción, los pequeños productores fueron abandonando la actividad agraria y los productores más grandes adquirieron los derechos de producción.
    El año 2.000 se establecieron medidas de bienestar animal a todas las explotaciones ganaderas, y se dió un plazo de tiempo a los productores porque las aplicaran o cerraran las explotaciones.
    El año 2005, para frenar la presencia de excedentes se puso en marcha la Reforma Fisher, que desacoplaba las producciones de las subvenciones directas a los productores. Los productores cobrarían la subvención que los ligaba en el territorio, produjeran o no.
    Los años 2007 y 2008, en plena crisis económica en Europa y con la alimentación en manos de grandes distribuidores, se utiliza el cereal y las oleaginosas para hacer biodiesel y se empieza a especular con el cereal y la oleaginosa. Todo esto provoca una grave crisis alimentaria en los países en desarrollo, a la vez que en Europa no se puede costear el engorde del ganado, y en este marco muchos productores de carne abandonan la actividad por no poder pagar el coste de los piensos ante la incertidumbre de los mercados.
    Entre el 2010 y el 2011 vuelve a haber una crisis alimentaria (menos grave que la de 2008-2009) que sube el precio de los cereales y se repite el problema del sector agrario europeo. Hay una nueva oleada de abandonos de pequeñas granjas de engorde y de producción de leche, y en consecuencia al cultivo de las tierras vinculadas a estas granjas.
    En Cataluña las pequeñas granjas de engorde abandonadas pasan a ser utilizadas por unas pocas grandes empresas productoras de piensos, y muy vinculadas a grandes mataderos. Estas empresas compran de todo lo mundo.
    En marzo de 2015 desaparecen las cuotas láctea y se abre el mercado de la leche. Esto hunde el precio de la leche que llega a mínimos históricos.

    Después de esta cronología nos ha quedado una Unión Europea dónde:
    Se sigue invirtiendo un 40% de su presupuesto en la agricultura para fijar agricultores en el territorio, a pesar de que se prevé que se reduzca a corto plazo.
    El 60% de los agricultores europeos tiene más de 55 años (y el 31% más de 65 años)
    La gran industria fija los precios de venta de los productos en los mercados, controlando las compras de materias primeras, y un desvío en los intereses de los especuladores puede hacer subir o bajar los precios de los alimentos y hacer morir de hambre a millones de personas en todo el mundo.

    Y nos ha quedado una Cataluña donde la producción de porcino es realmente importante, que está en manos de unas pocas empresas, y representa un 57% de la producción ganadera de Cataluña y un 37% de su producción agraria total.
    El 34% de la superficie de Cataluña y el 45% de los municipios han sido declarados como vulnerables por exceso de nitratos a las aguas subterráneas, y se ha demostrado la relación entre la presencia de elevadas cargas ganaderas y zonas de cultivo intensivo convencional (adobos de nitrógeno orgánico o inorgánico), con una elevada contaminación por nitratos.

    ¿QUÉ SOLUCIÓN TIENE EL CAMPO CATALÁN?
    Unir las herramientas que la administración tenga para promocionar la diversificación de la producción, formar a jóvenes agricultores para que sean capaces de producir, elaborar y comercializar de manera sostenible, segura y con respeto por el medio ambiente.
    Elaborar guías de control de riesgos y seguridad alimentaria a los artesanos, porque puedan sacar productos al mercado con garantías de calidad y de seguridad, y adaptar las normativas sanitarias a este tipo de elaboración.
    Hacer tareas de asesoramiento y de apoyo en trámites con la administración y en la redacción de los proyectos.
    Crear plataformas que ofrezcan a los productores que abandonan la actividad agraria, la posibilidad de ponerse en contacto con jóvenes emprendedores que no disponen de recursos para iniciar una actividad al mundo rural.
    Certificar de manera gratuita los productos ecológicos, puesto que son los que aseguran un mejor futuro para nuestro entorno.
    Y, sobre todo, entender que todos los recursos que se inviertan en esta línea de trabajo serán recursos que se podrán ahorrar en dispositivos de prevención de incendios y planes de gestión forestal.

El cambio climático ya es irreversible

Nos hacemos eco de una noticia bastante importante, que seguramente la mayoría de los habitantes del planeta ven muy lejos, principalmente nuestros políticos. Hoy recordamos las palabras de Rajoy, que ha sido reelegido presidente del gobierno español gracias al buen hacer del PSOE y de Ciudadanos, negando el cambio climático, que es como decir que la tierra no da vueltas alrededor del sol: “Yo sé poco de este asunto, pero mi primo supongo que sabrá. He traído aquí a diez de los más importantes científicos del mundo y ninguno me ha garantizado el tiempo que hará mañana en Sevilla. ¿Cómo alguien puede decir lo que va a pasar en el mundo dentro de 300 años?”. Evidentemente mintió, el señor Rajoy nunca ha hablado con diez investigadores de fama mundial, sobre el tiempo que hará en Sevilla, aunque eso tampoco nos tiene que extrañar en un país donde los políticos lo hacen como norma, entre otras cosas porque quien no sabe sólo tiene dos opciones: mentir o callar.

Pero lo más preocupante ahora mismo, fuera de la negación del presidente español y, por tanto, de los que lo han votado, tal como del actual presidente norteamericano Donald Trump, es que el Cambio ya es irreversible, cosa que ya preconizamos los Piratas Verdes de buen comienzo.
El calentamiento global no sigue la progresión que algunos científicos previeron, ni siquiera aritmética sino una más rápida y muy difícil de evaluar. Es decir, que en eso sí que tenía razón el señor Rajoy. Nadie puede prever la velocidad del aumento de las temperaturas ni cuando parará, pero el que si se sabe, es que es irreversible.

El Instituto del Medio ambiente de Estocolmo acaba de hacer público un informe que lo deja muy claro: aunque los países lleguen a un hipotético acuerdo para reducir las emisiones de los gases de efecto invernadero, se ha llegado tarde, el cambio climático y sus consecuencias son ya imposibles de parar, el deshielo de Groenlandia es imparable y mucho más rápido del que se esperaba, lo que significará un considerable aumento del nivel del mar.

La necesidad de los plásticos

Según cálculos de las ONGs que ayudan al desarrollo del cultivo y de la pesca, el 40% de los alimentos que se producen en el tercer mundo se pierde por falta de un buen sistema de envasado, de la logística necesaria para transportarlo con la suficiente rapidez a sus lugares de consumo, o de la posibilidad de mantenerlos refrigerados; pero, en cualquier caso, la carencia de un envasado que lo mantenga en condiciones para ser consumido es primordial. Este 40%, que acaba pudriéndose en las playas, en los vertederos de las aldeas, o abandonado en los campos de cultivo, podría servir para comerciar, evitar hambres a pocos kilómetros o, seguramente, para no explotar el mar y la tierra de manera poco sostenible.

Estamos viviendo una expansión de la industria del plástico como nunca antes se había experimentado, principalmente en los países que más desarrollo económico experimentan, y no tanto en este tercer mundo tan necesitado. Una industria que, a pesar de estar satanizada por muchas asociaciones ecologistas, llevada de una manera inteligente es más necesaria que nunca, salvo que decidimos reducir radicalmente la población mundial, algo imposible a medio plazo, cuando todavía no hemos podido completar el primer paso, que es frenar radicalmente su crecimiento.
Es necesario, por tanto, hacer un esfuerzo para reconciliarnos con el plástico, concienciando a la sociedad, encontrando sistemas de recuperación y de reciclaje más eficientes y menos contaminantes, además de nuevos materiales para fabricarlo, que no causen o mitiguen al máximo la huella de carbono.
Pronto será difícil encontrar una bolsa en el norte de Europa sin la ecoetiqueta Ángel Azul, que demuestra haber sido reciclada. Mientras que por el 2025 la Unión Europea exigirá que el 55% de los envases de plástico sea reutilizable o reciclado. Esto significa que la industria del plástico, al menos la que pretenda más valor añadido, tendrá que adaptar sus sistemas de producción y de comercialización.
También tendremos que trabajar más en encontrar otras utilidades para el plástico, como en la industria del automóvil, fabricando coches, autobuses, aviones, buques y hasta trenes, completamente con los nuevos compuestos de matriz polimérica, más ligeros y resistentes que los metales, evitando así la extracción de minerales y su fundición, reduciendo por un lado la huella de carbono en su fabricación, y por otro el peso y así poder ahorrar energía. Y en la arquitectura y el mobiliario, gracias a las nuevas materias que permiten ser trabajadas como la madera y la cerámica, que dejarán mucha menos huella de carbono o quizás ninguna gracias a la posibilidad de recuperar el CO2 para ser reutilizado en la fabricación de más plástico.
También tenemos que encontrar nuevos materiales para suplir el petróleo, que a medida que se reduzca su extracción, también lo hará la producción de plástico. La universidad de Jaén, por ejemplo, investiga junto El Centro Tecnológico del Plástico, la creación de un bioplástico, es decir cambiar las fibras de carbono por el residuo de la poda de los sesenta millones de olivos que hay en Jaén, como componente para la fabricación de plásticos de elevada resistencia.
Costará tiempo y dinero, además de la comprensión y complicidad de numerosos movimientos ecologistas; sin embargo, sabemos, tal como explicábamos hace tiempo, que la desaparición del plástico es completamente imposible a medio plazo, al menos hasta que no hayamos eliminado por completo nuestra dependencia del petróleo. Mientras tanto, tenemos que encontrar sistemas de producción y de consumo que salvaguarden el medio ambiente, recuperar el plástico que está contaminando la naturaleza y encontrarle un mejor uso, tal como están haciendo Ecoembes y Ecoalf. La primera promoviendo la captura, mediante 160 barcos de pesca de la zona levantina, de los plásticos que se encuentran en el mar; mientras que la segunda los separa y los convierte en un hilo muy resistente que se utiliza para fabricar tejidos.

Los huertos urbanos a debate

Magnífico artículo de Javier Jiménez en Magnet:
Los huertos urbanos pueden ser un peligro para la salud pública. O nos los tomamos serio o tendremos un problema
Pero no es necesario poner obstáculos sino cura y saber perfectamente qué tierra utilizamos y con qué agua los regamos.
Ahora bien, lo que nos tenemos que preguntar es, qué tierras y aguas utilizan nuestros gobiernos municipales en todos esos huertos urbanos, que en el mejor de los casos proliferan por nuestras ciudades.

La FER, el reciclaje de neumáticos y su toxicidad

Trasladamos el comunicado de la “Federación Española de la Recuperación y el Reciclaje” (FER) respecto a las noticias recibidas desde Holanda y la repercusión, demasiado pequeña por cierto, en el Estado español. El comunicado lo podéis encontrar aquí.

En nombre de Piratas Verdes queremos expresar nuestra gran sorpresa ante que Federación empresarial aparentemente solvente cómo es la FER, critique el hecho que la Asociación Nacional de Fútbol en Holanda, la KNVB, haya intentado averiguar si el césped artificial puede hacer daño a los jugadores, principalmente a los juveniles. De hecho la KNVB no ha dictaminado nada sino que ha pedido en el gobierno de su país que estudie los posibles perjuicios en la salud, mientras unos cuántos equipos han decidido, de manera voluntaria e individual, suspender todos los partidos hasta que no se aclare la situación. No sabemos qué autoridad se arroga la FER para criticar esta medida absolutamente soberana, todavía más cuando como garantía de la inocuidad del granulado NFU (neumáticos fuera de uso), muestra unos estudios que provocan más incertidumbre que seguridad.
Aún así, todavía nos provoca más sorpresa que la FER muestre su disgusto por la iniciativa del gobierno holandés de pedir una investigación urgente al Rijksinstituut voor Volksgezondheid en Milieu (Instituto Nacional por la Salud y el Entorno (RIVM)), una de las instituciones más preparadas del mundo de la salud, la alimentación y el deporte, que muchos gobiernos europeos tienen como referencia para pedir consejo.

La FER pone como garantía un estudio encargado, se supone que por ella misma, al Instituto de Biomecánica de Valencia, un centro dependiente de la Universitat Politècnica de València (UPV), dedicado al estudio del comportamiento del cuerpo humano con los productos y entornos que utilizan las personas. Que como vemos no tiene nada que ver con la salud y parece que el objetivo sea saber si se puede correr y dar puntapiés a una pelota, sin hacerse más daño del habitual en estos casos. Pero este Instituto, a pesar de estar sobradamente preparado, trasladó el estudio a Applus, una empresa propiedad de un fondo de inversión y de capital riesgo, que su principal actuación es gestionar la mayoría de las estaciones de ITV, y certificar la resistencia y calidad de materiales, es decir nada que ver con su posible toxicidad.
El granulado del cual hablamos está hecho con azufre, óxido de zinc, antioxidantes, hidrocarburos aromáticos policíclicos y metales pesados, incluso plomo. Sin embargo, según la HACER y el estudio de Applus (la HACER ya no denomina a la UPV), este granulado no es explosivo ni inflamable; no es tóxico, ni de manera oral ni por contacto, y tampoco es cancerígeno; no provoca mutaciones, ni es susceptible de emitir gases tóxicos, además tampoco es dañino para el medio ambiente.
Si fuéramos crédulos tendríamos que reconocer que Applus y la HACER han hecho el hallazgo del siglo, descubriendo que todos estos productos, que por si sólo ya son altamente tóxicos, cancerígenos e inflamables, un golpe mezclados se convierten en inocuos para todo el mundo. Un descubrimiento que de seguro tendría que ser publicado por todas las revistas científicas dedicadas al reciclaje y a la medicina.

Pirates Verds, haciendo eco del estudio hecho por María Llompart, investigadora y profesora titular del departamento de Química Analítica Nutrición y Bromatología a la Universidad de Santiago de Compostela, y por Lucia Sanchez-Prado, J. Pablo Lamas, Carmen Garcia-Jares, Enrique Roca y Thierry Dagnac, y publicado por Chemosphere, y de diferentes trabajos hechos en todo el mundo: pdf_1, pdf_2, pdf_3, todos ellos publicados en El Correo del Sol, por si acaso, ruegan a todos los jugadores y jugadoras, y a los padres, que eviten este tipo de césped artificial y los parques infantiles recubiertos con este material, al menos hasta que el gobierno holandés no se pronuncie.

Y qué enseñanza podemos sacar de todo esto?
Pues que si ahora mismo nos rigiéramos por la propuesta del Tratado de libre Comercio, es decir la Asociación Transatlántica por el Comercio y la Inversión o TTIP, nuestros jóvenes tendrían que jugar a este tipo de campo de deporte sin poder quejarse, y Holanda no podría prohibir su uso, además de ser castigada con una fuerte sanción. La opinión de Applus, una multinacional dedicada a gestionar ITVs y certificar resistencias de materiales, tendría más peso que la del Instituto por la Salud y el Entorno de Holanda, que de seguro acabaría cerrando. Nuestros jóvenes, por decreto del TTIP y aunque ustedes no se lo puedan creer, podrían ingerir el granulado fabricado con azufre, óxido de zinc, antioxidantes, hidrocarburos aromáticos policíclicos y plomo (Lo dice Applus). Y ustedes, padres de las criaturas, no podrían quejarse frente ningún ente público, excepto a un organismo creado por la misma Applus y las empresas de capital riesgo propietarias, previo pago de una cifra millonaria.

El constante empobrecimiento de la naturaleza

 

Días atrás, paseando por lo que tendría que haber sido una urbanización, me sorprendió la aparente capacidad de recuperación de la naturaleza. Recuerdo, no hace mucho, un paisaje sobrecogedor, la montaña rasgada y limpia de sotobosque, kilómetros de asfalto, cajas de registro eléctrico y farolas, pero sin casas ni vallas, puesto que el ayuntamiento prohibió su construcción por el peligro de riadas y corrimientos. Ahora las calles están agrietadas, en muchos puntos el sotobosque ha colonizado hasta la mitad de ellas, un pequeño roble crece impasible y bien derecho a través de una grieta. Lo que antes era tierra limpia y agrietada, ahora es un vergel de pequeños árboles y arbustos, zarzas por dondequiera repletas de moras. Las farolas todavía se mantienen derechas, pero no las cajas de registro, que apenas pueden verse. El bosque, antes desbrozado y podado, llega al límite de la calzada.
Una cosa me sorprende, no veo ni oigo ningún pájaro, las zarzas apenas tienen las típicas telarañas y, por la época que estamos, una cosa me sorprende todavía más, no hay mariposas ni abejas. Supongo que despacio volverá a llenarse de vida animal, aunque mucho me temo que demasiado lentamente para que la vegetal recupere su diversidad. Sin vida animal muchas plantas no se polinizaran, las semillas no viajarán ni germinarán, y sin gusanos el suelo acabará empobreciéndose. Solamente algunas plantas sobrevivirán, pero al carecer de competencia ellas mismas se asfixiarán.
En España, el país de Europa que menos valor da a la conservación de la naturaleza, en diez años el número de golondrinas ha bajado en diez millones, y ocho millones de gorriones en veinte años. El número de tórtolas ha descendido en un 70%, es decir que de cada cien solo quedan 30.
El caso de los reptiles todavía es peor, hay zonas que las lagartijas han desaparecido casi por completo, lugares donde eran tan famosas que se convirtieron en un símbolo. Ahora mismo es muy difícil ver un dragón en nuestras paredes. Sin insectos los pájaros y los reptiles desaparecen, y con ellos también los búhos, las garzas, etc.
Las mariposas, que son el ejemplo más claro de la diversidad, se han llevado la peor parte, en treinta años el número de especies se ha reducido a la mitad y siguen desapareciendo.
En las calles pueden verse excrementos de jabalí, que de vez en cuando hay que cazar por haber desaparecido el lobo. Pero ya no se ven conejos, tan abundantes hasta hace poco, y sin ellos tampoco hay zorros ni águilas. Y me cruzo con un vecino paseando con su perro, que me explica que hace un mes pudo ver una serpiente, cuando años atrás era lo más normal.
A todo esto ustedes podrían pensar que la Unión Europea, que tendría que ser la más interesada para conservar la biodiversidad del continente, está tomado cartas en el asunto. Pues todo el contrario, últimamente la Comisión Europea sólo se dedica a entorpecer cualquier ley que sea un obstáculo para los negocios especulativos y cuestiona la “Directiva de Aves” y la “de Hábitats Naturales y Fauna y Flora Silvestre” vigentes.
Nuestros compañeros de Salva la Selva han organizado una recogida de firmas para pedir a la Comisión Europea que corrija su política medioambiental.
Por favor, exigid a la Comisión Europea que fortalezca la protección de la naturaleza en lugar de sacrificarla para intereses económicos.