La contaminación del agua

Uno de los problemas más graves que tiene Cataluña es la contaminación de sus acuíferos. Según la misma Agencia Catalana del Agua, el 47% de los acuíferos del principado supera los niveles máximos de contaminantes que marca la Unión Europea. Los nitratos, salidos de la gran cantidad de granjas productoras de cerdos y aves, son el principal foco de contaminación con el 38% de los acuíferos. El resto lo es por otros contaminantes, como el cloroetileno, los cloruros y el arsénico.
La situación se ha agravado por el hecho que los nitratos acaban sedimentándose, haciendo imposible o inviable su limpieza. Los acuíferos contaminados por los nitratos tardarán siglos en recuperarse, esto si finalmente las grandes industrias del cerdo dejan de contaminar, cosa que por ahora no sólo no se cumple sino que va en aumento.
Desgraciadamente los antiguos gobiernos catalanes, principalmente los anteriores al Tripartito, escondían o hacían la vista gorda a la mala praxis de las grandes explotaciones de cerdos. El problema no son los cerdos sino la mala gestión. Las pequeñas explotaciones, al ser indígenas tienen cuidado de la tierra y actúan respetando las indicaciones de la Unión Europea, pero no las grandes explotaciones ni el ente que tendría que velar para que sea así.
Cuando acontece un problema tenemos la insana costumbre de recurrir al Estado para que lo resuelva, siempre con mucho dinero por delante, en forma de ayuda o creando la solución, pero que nunca se convierta oneroso para el responsable primigenio.
¿La excusa? Pues en este caso que el cerdo se ha convertido en una de las industrias exportadoras más potentes del territorio, y no conviene malograrla. Pero si analizamos el porque se ha creado esta industria, descubriremos que ha sido promovida por los países consumidores, en este caso Alemania y Austria, que antes eran grandes productores, pero que al hacer números descubrieron que salía más rentable comprar la materia prima a un país sin muchos complejos medioambientales, antes que hacer frente al coste del reciclaje que exigen sus sociedades.

Hasta hace poco los productores habían encontrado la manera de eliminar los purines a través de las centrales térmicas, que los secaban con calentadores de gas para convertirlos en combustible. Este sistema es muy eficiente, pero con la caída de precios de los combustibles fósiles, a las centrales eléctricas no les sale rentable; lo que demuestra que una industria nunca tiene que ser enteramente dependiente de otra, si esta no lo es de la primera.

La solución que los grandes productores han encontrado es abonar las tierras de cultivo con los purines, trasladando el problema a los mismos acuíferos, pero esta vez repartido entre innumerables campos de labranza, o simplemente abocarlos ilegalmente al no tener lugar donde hacerlo.
El problema es, como siempre, económico y de gestión. El precio del cerdo no cuenta con el prejuicio que provoca, entonces los grandes productores pretenden que sea el gobierno, con la excusa de haberse convertido en una industria estratégica, quien financie la gestión de los residuos.
En una economía netamente liberal cada cosa tiene que tener el precio que le corresponde, qué es el que acontece de la suma de los costes de su producción, con los beneficios que pretende su productor.
A todo esto tenemos que sumarle la caída de precios de la carne de porcino, que hace que los productores actualmente casi no ganen dinero.
Actualmente la Generalitat, y se supone que el resto de Comunidades Autónomas deben de estar haciendo el mismo, financia con un 60% la adquisición de la maquinaría para separar los purines y convertirlos en materia aprovechable.

Ahora mismo hay varias maneras de deshacerse de los purines. Evidentemente una parte tiene que ir al campo en forma de abono, pero no más de la permitida por la normativa a efecto de no malograr los acuíferos, que es el que hacen los grandes productores.

– El tratamiento biológico aeróbico, añadido a un fisicoquímico.
Los nutrientes del purines son eliminados biológicamente, mientras que los nitratos lo son con productos químicos, todo esto dentro de plantas que necesitan mucha energía. Este sistema, con ser bastante eficaz, todavía es excesivamente caro para la industria.

– La Biometanización y evaporación del digestato.
Se trata de añadir materia orgánica a los purines, tal como residuos provenientes otros cultivos o la poda de los bosques.
Un vez la mezcla se ha descompuesto quedan tres productos: una parte sólida que puede servir como compostaje; una parte líquida que después de ser tratada, por un lado quedaría agua y por el otro fertilizante; y una parte de biogás, que podría ser utilizada para el tratamiento anterior y para producir la electricidad de la granja.
Este sistema podría ser lo más adecuado y rentable, puesto que los gastos del tratamiento prácticamente se recuperan al cien por cien y hay un ahorro de transporte.

– El compostaje.
Este sistema podría ser el mejor para recuperar grandes espacios donde se haya perdido el manto orgánico. También para recuperar extensiones excesivamente explotadas agrícolamente o de talas de bosques. Todos conocemos grandes áreas despobladas y desérticas de Aragón.

Osos, hibernación y cambio climático

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Las alarmas sobre el cambio climático saltaron tras el descubrimiento de una madre, con dos oseznos campando en pleno invierno por el Pirineo aragonés. Evidentemente el cambio climático terminará afectando a las costumbres de hibernación del ursus arctos. Se ha comprobado que la misma especie, que en el Cantábrico hiberna dos meses, en Eslovenia lo hace tres, mientras en Escandinavia llega a los cinco; lo cual significa que si las temperaturas hibernales siguen subiendo, los osos, no solo de la península ibérica, reducirán su hibernación.
Por otro lado lo sucedido en el pirineo aragonés no debe extrañarnos, una investigación realizada en el 2010 sobre el oso cántabro ya demostraba que que las familias de una madre y sus crías, y también los oseznos menores de dos años, no hibernan en estas latitudes. El suelo no está tan helado y los osos pueden encontrar bellotas para alimentarse.
Ustedes nos dirán que el 2010 no es tan lejano, que entonces ya se daban algunas circunstancias del cambio climático; sin embargo, si repasamos el Libro de la Montería, se supone que escrito por Alfonso XI de Castilla, podremos observar que el gran naturalista del siglo XIV ya había constatado que las familias con oseznos menores de dos años no hibernaban.
Extraído del blog de Juan Ignacio Pérez, en Naukas

El pez León, un exótico problema ecológico.

Compramos exóticos y llamativos animales, aparentemente inofensivos, para llenar nuestras peceras y terrarios, y así poder mostrarlos a nuestros amigos y conocidos. Con el tiempo nos aburrimos y para no matarlos los lanzamos al mar, a los ríos o el campo. En nuestros ríos y lagos la Tortuga Pintada ha destruido gran parte del ecosistema, y no es el único, también el visón y el cangrejo americanos, y muchos otros, incluso insectos.

El pez León es un buen ejemplo, aunque todavía no en nuestras costas, procede de un lugar en el que también es parte de la cadena alimentaria, pero allí donde los hemos lanzado sus potenciales depredadores no lo conocen, de modo que no lo consideran alimento. El pez León coloniza, se expande y arrasa; donde prolifera desaparece el resto de las especies, el mero, el pez loro, el pez mariposa, etc. Es un pez que invade todos los espacios: algares, arenales y arrecifes coralinos; se ha encontrado entre los cinco y los doscientos metros de profundidad.

El coste ecológico de las guerras

Justo ahora empezamos a pagar el gran trastorno ecológico que representó la segunda guerra mundial. También ahora toneladas de residuos radiactivos empiezan a contaminar el Mar del Norte, por el desmantelamiento de la flota de submarinos atómicos de la etapa soviética. Cualquiera diría que todo se acaba aquí, que la hermética Unión Soviética es la causante de la contaminación radiactiva, pero no es así, los EEUU echaron al mar miles de toneladas de residuos radiactivos, sin que nadie supiera nada, y que ahora mismo no se conoce ni la cantidad ni el lugar.
Durante la primera gran guerra y de manera consciente, los alemanes contaminaron y destrozaron la naturaleza a su paso. No hace tanto los norteamericanos hicieron el mismo en Vietnam.
Este fantástico documental explica lo que puede llegar a hacer la guerra, incluso aunque solo sea prepararse para ella.

Un nou ecosistema: la plastiesfera

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Pels nostres mars naveguen milions de tones de diferents plàstics, uns en forma de molècula, altres en fines plaques de molts metres quadrats, bosses de la compra de cents de ciutats i milers de pobles costaners, ampolles i, fins i tot, manses i boies per amarrar xarxes perdudes pels temporals, desenes de milers d’elles. Tot això es converteix en contenidor de petits animals marins, algues i microbis, que estan canviant radicalment l’ecosistema marí, sense comptar els milers de taurons, dofins, balenes i tortugues, que moren ofegats al confondre els plàstics amb meduses.
Els pescadors esportius això ho sabem molt bé. Quan sortim a fer el pop enganxem un plàstic blanc a la popera, i des de la barca pugem i baixem el braç, amunt avall, amunt avall, fins que un pop és enganyat i abraça el plàstic creient que és una pressa.
Unes especies s’extingeixen i altres proliferen amb altres formes, mutacions produïdes pel ser humà. Ara mateix no sabem com acabarà tot això, però el que és segur, és que res serà com abans.

Nueve aves en peligro de extinción

En España, aunque usted no se lo pueda imaginar, hay nueve aves en peligro de extinción, una ya ha desparecido de unas cuantas ciudades, otras a duras penas se mantienen gracias a una dura legislación. Una de ellas, el Gorrión común, su hasta hace poco gran población, disminuye día a día y a pasos agigantados.

Pardela balear pardela balear

Alcaudón chico alcaudón

Cernícalo primilla cernícalo

Cerceta pardilla cercetapardillaseoa

Alimoche alimoche

Urogallo Cantábrico urogallo1

Malvasía cabeciblanca malvasía

Cigüeña negra ciguena-negra

Gorrión común gorrión

Si usted encuentra una ave con signos de haber sido envenenada, no la toque y llame al teléfono gratuito 900.713.182, al SEPRONA: 062 o, si está en Catalunya, a los Mossos: 080

Si usted se encuentra con un animal salvaje herido, por favor, llame al SEPRONA: 062 o, si está en Catalunya, al Cos d’Agents Rurals, 93.561.70.00