La Posidonia, un bien que hemos de preservar

La posidonia es una de las plantas que más oxígeno libera a la atmósfera, alrededor de 20 litros por metro cuadrado de prado. Las praderas de posidonia son, podríamos decir, el componente ecológico más importante del mar mediterráneo. Alrededor de sus tallos y hojas sobreviven los alevines de innumerables especies. También hace de barrera natural contra la erosión de la costa y de las playas, y es un gran productor de biomasa. La posidonia vive en toda la costa mediterránea, entre uno y treinta metros de profundidad, hasta cuarenta si el agua es muy clara, por lo cual en algunos casos sus prados pueden alcanzar muchas millas de la costa, albergando una riqueza inigualable y muy necesaria para el mantenimiento del clima y de la riqueza piscícola.
Por desgracia la posidonia está en regresión en todo el mediterráneo, principalmente por culpa de la pesquería de arrastre, que no respeta los límites legales; y del fondeo de barcos de recreo, que anclan sin miramientos, arrancando los tallos y destrozando las raíces de plantas milenarias.

Los arrecifes artificiales de hormigón amortiguarían la presión turística, cada vez mayor, sobre los fondeaderos naturales; su implantación aumentaría el crecimiento poblacional de numerosas especies amenazadas y volverían las desplazadas. Y si se instalan de manera estratégica en las praderas de posidonia, además de impedir la pesca ilegal de arrastre, pueden facilitar su crecimiento y estudio. Esos bloques de formas diversas podrían ser apilados de manera cuidadosa para formar cuevas y elevadas paredes, simulando la naturalidad de las rocas, también servirían como punto de anclaje con boya.
Para que este sistema sea efectivo se precisa vigilancia y mucho esfuerzo didáctico. Las embarcaciones de recreo necesitarán permisos de amarre, que tendrán unos pocos días de vigencia para dejar paso a otros usuarios. Es imprescindible que esos usuarios se respeten entre si y lo hagan con el entorno para no dañarlo, así como ser capaces de llamar la atención o denunciar, de llegar al caso, a quienes no respeten las normas.

Todos los años, entre otoño e invierno, el mar arrastra miles de toneladas de hojas de posidonia que han concluido su ciclo vital. Antiguamente este material servía para alimentar el ganado y aislante entre el cañizo y las tejas en las cubiertas de las casas; también se utilizaba para fabricar adobe en las poblaciones costeras, donde se cultivaba poco cereal. Los barcos mercantes la utilizaban como paja para que las mercancías delicadas, de vidrio generalmente (alga de los vidrieros) no se deterioraran durante el viaje; y al contener gran cantidad de yodo, los mismos marinos curaban sus heridas con una mezcla de alcohol y alga machacada.

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