Bioplástico

Hace muchos años que tanto empresas como técnicos y biólogos empezaron a poner bio ante cualquier cosa, desde los yogures hasta la tecnología, pasando por los plásticos, del que nos ocuparemos en este artículo.

La RAE define bio como un elemento compositivo, que al añadirse a una palabra se relaciona con la vida o que implica respeto al medio ambiente. Mientras que biopolímero es definido como un polímero que interviene en los procesos biológicos. Cómo se puede observar las dos definiciones se contradicen. Todavía más cuando se habla de los que se utilizan para fabricar plástico, que todavía siendo tratados como biopolímeros por la ciencia, sería mejor denominarlos bioplástico.

Cuando hablamos de biopolímeros tenemos que tener cuidado de no confundir, porque no significa que sean biodegradables. Actualmente la mayoría de biopolímeros producidos por el hombre son sintéticos o, en menor medida, para fabricar plásticos biodegradables, como las bolsas de basura orgánica, de forma que poco tienen que ver con la vida sino fuera porque su origen es vegetal, generalmente de deshechos de las cosechas. Y muchos de estos biopolímeros, aun siendo de procedencia renovable, no suelen ser asimilables por la naturaleza, por lo cual requieren un reciclado idéntico a cualquier otro polímero. De forma que en el mundo de los biopolímeros, existe el biodegradable o de un solo uso, y el que necesita un reciclaje mecánico.
La producción de biopolímeros biodegradables está condicionada a su demanda, y al ser un producto más caro de lo habitual, depende directamente de la legislación. Es decir, que si un estado, como el francés, obliga a ciertas industrias o comercios el uso de plástico biodegradable, indirectamente está promoviendo una industria mucho más avanzada y con más plusvalía que la de otro estado, como el español, que no ha legislado ni parece que tenga mucho interés a hacerlo. Hace un tiempo explicábamos en este espacio que, excepto contados y meritorios casos, que se dedican especialmente a la exportación, la industria española del plástico produce material de baja plusvalía y tiene que competir con la de países en vías de desarrollo.

La fabricación de plásticos biodegradables no es muy importante, el pasado año la producción llegó a los 4,16 millones de toneladas, que por desgracia es una pequeña parte de los más de 300 millones de toneladas anuales de plástico que se producen en todo el mundo. Y tampoco se prevé un cambio de tendencia a medio plazo debido a la poca demanda. Solo una campaña decidida, llevada a cabo por la voluntad política en el ámbito mundial, podría revertir la tendencia. Por desgracia nos encontramos con un problema, la falta de interés de muchos países de Europa. Se da el caso que, tanto legislativa como normativamente, algunos países africanos están más avanzados en el tratamiento comercial del plástico que la misma España; y que invierten más recursos económicos, en relación a sus presupuestos, para la conservación del medio ambiente.

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