Los plaguicidas, los herbicidas y las abejas

Un estudio de Greenpeace demuestra como los insecticidas con clorpirifos y tiacloprid, utilizados contra el gusano Capnodis tenebrionis; el acaricida y fungicida buscalida, utilizado contra los ácaros y los hongos de los fruteros de hoja caduca; y los plaguicidas y los herbicidas, están acabando con las abejas, que son absolutamente imprescindibles por el mantenimiento de la polinización y de la cadena alimentaria.
Según Greenpeace, el 67% del polen cosechado por las abejas está contaminado, siendo España uno de los lugares con más contaminación de los estudiados hasta ahora.
Las muestras demuestran que nuestro país es donde se utiliza más la clotianidina, el tiametoxam y el imidacloprid los tres plaguicidas más tóxicos, a pesar de que están prohibidos desde el 2013 por la Unión Europea.
Por otro lado, los herbicidas comercializados por las compañeras Bayern, Syngenta y Basf, son los que más daño hacen a las abejas. Curiosamente la compañía Bayern ha emitido un informe que asegura que sus herbicidas no les hacen ningún mal, cuando Greenpeace ha demostrado que sí.

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